Sábado, Agosto 24, 2019
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Introspecciones: Los mecanismos de financiación criminal de las FARC en la República de la cocaína

 

Los entendidos en el accionar de grupos de resistencia armada en el Cono Sur, teniendo en cuenta los problemas derivados de la crisis económica mundial ya conocida, señalan que los mismos habrían generado efectos colaterales en la capacidad financiera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Las FARC estarían haciendo lo indecible por diversificar o potenciar sus tradicionales fuentes de financiación, a fin de mantener la dinámica de su accionar delictivo, ante la necesidad de capital que necesita para llevar adelante sus operaciones criminales, aportando a la actual sensación de inseguridad global. 

Álvaro Venegas González, un colombiano especialista en temas de seguridad e inteligencia económica y terrorismo ha advertido sobre el interés que los componentes de las FARC tienen sobre áreas energéticas y mineras y propone monitorear permanentemente el accionar de esa fuerza “para neutralizar sus intenciones”.

Las FARC tuvieron su origen –vale puntualizarlo brevemente - en la agitación comunista de la década del 20, en la Colombia rural, y llegó a esa región con el impulso de la Revolución Rusa, aunque vale hacer notar que el bandidaje colombiano primó sobre la filosofía marxista.

Sus primeros componentes, tentados por miles de millones de dólares anuales, derivados del tráfico de la cocaína, hicieron que aquellos primeros guerrilleros izquierdistas , así como las organizaciones  paramilitares de extrema derecha que luego nacieron de la mano de terratenientes locales, en respuesta a las atrocidades de la guerrilla, derivaran en una ideología unificadora, como respuesta a la anarquía localizada, marcada por el surgimiento de franquicias basadas en el asesinato y la extorsión. 

 Los 90 expusieron con crudeza los fríos números de las estadísticas que obligan a callarse a presuntuosos analistas que creen sabérselas todas.

En dicha década los índices de homicidios se triplicaron respecto de niveles que ya eran considerados altos para un país como Colombia, el que comenzó a ser considerado más peligroso que Brasil, México, Nicaragua y Panamá. [1]

Con la lucha por lograr mayores ingresos derivados de las drogas ilícitas, alimentada por el desencadenamiento de una violencia espantosa, Colombia demuestra diariamente que el derecho más básico es la seguridad personal, en detrimento del de la libertad de expresión.

 Miles de combatientes forzados a matar

.A quien esto escribe le señalaron que el número de combatientes de las FARC alcanzaría hoy por hoy a 17.000, aproximadamente. Casi es obvio acotar que ya no representan a los idealistas universitarios melenudos de los tiempos de la Guerra Fría, sino a un ejército criminal constituido sobre el reclutamiento forzado de menores de ambos sexos quienes en caso de deserción se exponen a la eliminación de su familia.

La tarea de la cúpula de las FARC se sintetiza actualmente en dos tareas fundamentales: Enfrentar al poder del Estado –para la gilada- a los efectos de implantar su sistema de gobierno revolucionario y recaudar millones de dólares anuales, en pago por protección para los barones de la cocaína. De esta manera las FARC son Karl Marx en la cúpula y Adam Smith de allí para abajo.

Especialistas colombianos en estrategia saben que las intenciones de las FARC son las de promover una acción económico destructiva en sectores de alta importancia estratégica nacional.

El lector ya sabe que apelan a la instalación de una crisis, que significa la ralentización de procesos y actividades; aunque, también significa oportunidad, de manera que éste ciclo temporal servirá para medir la naturaleza de sus enemigos en el Estado y el modo en que deberán afrontar cambios bajo un incierto y volátil panorama.

 ¿Cómo reaccionarán las FARC ante este panorama?

 Venegas González entiende que ante la coyuntura que se plantea en estas introspecciones,  vale concluir  que “Los mercados financieros internacionales como fuerza que ha conducido y caracterizado de alguna manera la globalización, gracias a una creciente integración y dependencia en gran parte de los países del mundo, ocasionada por la entrada y salida sin restricciones físicas de amplios flujos de capital, hoy son cuestionados por sus excesos; problemática que condujo al Gobierno estadounidense a la mayor intervención de rescate financiero en la historia de ese país, para frenar una crisis interna y evitar efectos negativos a escala orbital, decisión convertida en fuente de incertidumbre y desconfianza en las economías, por lo que el Congreso de los EE.UU. también apoyó un plan de salvamento para la estabilización de ese significativo mercado”.

El Federal Bureau Investigation -FBI- en torno a lo que está sucediendo en Colombia, abrió investigaciones a gran escala para establecer responsabilidades al daño empresarial y financiero, originado por la presunta omisión a las regulaciones y posibles fraudes que amenazan la seguridad nacional de ese país, por la secuencia escalonada de eventos de tal naturaleza en un lapso de tiempo relativamente breve. [2]

Por su parte, abogados y juristas estarían impulsando en las Naciones Unidas, la creación de una Corte Financiera Internacional para enfrentar este tipo de delitos transnacionales y reclamar ante las cortes el derecho de resarcir a las víctimas en más de 22 países, entre ellos Colombia.

En Washington-le dicen a quien esto escribe-, que  retomaron la idea de construir una “nueva arquitectura financiera mundial”, para garantizar la seguridad económica y evitar los complejos episodios de inestabilidad financiera vigentes, dada la volatilidad del sistema financiero internacional, manifestada  en la crisis financiera actual y el probable contagio global.

 Objetivos de los adiestradores

 Quienes siguen las informaciones internacionales sobre el desembarco norteamericano en Colombia, seguramente están interesados en conocer informaciones complementarias de lo ya enunciado en columnas anteriores publicadas por Jackemate.com, en el marco de nuestras introspecciones.

Vale apuntar que cada miembro del grupo yanqui de adiestradores del ejército colombiano brinda conocimientos en su especialidad ocupacional y muchos de los especialistas que nos ocupan provienen de Puerto Rico y República Dominicana, esto es soldados que escaparon de la pobreza para pasar a cobrar miles de dólares mensuales para enseñar a matar utilizando las reglas de enfrentamiento (ROE.) de los marines.

Así, los colombianos que deben enfrentar a los soldados de las FARC deben aprender a recordar instintivamente el MOOM cuando se mueven en la selva colombiana: mirar, oler, oír y considerarse mudos.

Los francotiradores colombianos también son instruidos en planificación, reconocimiento, control personal y grupal, uso del temple y la aplicación de la prudencia, todo en el marco del AMOUT: operación militar avanzada en terreno urbano.

Los aludidos adiestradores, actualmente en Colombia tiene el principal objetivo de adiestrar al COLAR, esto es el Ejército Colombiano, aunque no es su única función, ya que deben llevar a un puñado de subunidades especiales al punto de que sean capaces de eliminar a la cúpula de las FARC sin dudarlo, a pesar de que los asesores norteamericanos sostienen que los suboficiales colombianos son “flojos” ya que carecen de iniciativa y ello implica dificultades para organizar unidades pequeñas que funcionen óptimamente. Y si eso no se logra, los norteamericanos sostienen que es difícil “cazar narcoterroristas”.

Todavía sobre el ejército de Colombia pesa el estigma de que la policía antidroga colombiana es más capaz y menos propensa a ser comprada que los funcionarios civiles, ya que sobrevuelan, permanentemente, las contribuciones a las campañas políticas, producto de la financiación de la droga.

Y es aquí donde comienza a cerrarse el círculo, en razón que la inteligencia económica gubernamental, uno de los componentes de la inteligencia estratégica,  se empeña en vislumbrar riesgos y  amenazas compiladas en un cuerpo de conocimiento, que una  vez en manos del conductor estatal, tomará las decisiones para garantizar a los agentes inmersos en la actividad económica, un ambiente de seguridad que beneficie sus operaciones económico-financieras y la consolidación de uno de los objetivos nacionales, el crecimiento y desarrollo. Y la cocaína ayuda a ese objetivo. Las FARC lo saben y se aprovechan de la situación.

El gobierno colombiano espera recuperar y reintegrar los dineros y mejorar a futuro el clima de negocios en las regiones afectadas.

Mientras tanto los damnificados del fenómeno guerrillero se convierten en blanco de atención del terrorismo, que busca capitalizar el descontento social ligado a las vulnerabilidades del país como la pobreza, la inequidad en el ingreso, el desempleo, el alto costo de los servicios financieros y la acumulación de riqueza favorecida por la corrupción pública y privada, entre otras, que en últimas son un desafío al mantenimiento de la estabilidad gubernamental.

En el mismo sentido, se presume que algunas estructuras de las FARC como resultado de la liquidez obtenida, producto de sus ilegales formas de acumulación de capital, lavan recursos financieros en el marco de éstos esquemas de negocios, comportamiento no sujeto a sus conocidas formas de inversión tradicional dirigidas a emprendimientos que suelen servir a sus redes de apoyo logístico y recolección de información útil para sus acciones criminales.

 Qué puede esperarse

 Sobre este último punto Álvaro Venegas González estima que “Se espera del gobierno colombiano acciones de las autoridades de control fiscal, financiero  e investigación criminal extranjeras y nacionales, como resultado de la información que se obtenga  por los posibles fraudes financieros en los EE.UU. y los delitos por la captación masiva y habitual de dineros de las tomadoras ilegales de recursos en Colombia, asuntos que serán de interés conjunto para determinar el origen y la legalidad de los medios económicos involucrados en esas operaciones.” (Jackemate.com) 

Por Lic. Ricardo Marconi

 

[1] Safford, Frank y Marco Palacios. Colombia. Fragmentes Land, Divided Society. Oxford University Press,  2002, Pág. 30.

[2] Descalabros financieros: Manipulación contable y quiebra en el año: 2001, del gigante energético Enron. Estafa y quiebra en el año 2008, del Banco de Inversión Lehman Brothers; Washington Mutual y el Fondo de Cobertura Bernal  e Investigación al Stanford International Group. 

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