Viernes, Septiembre 22, 2017
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Rosario: la ciudad que queremos

 

Ayer, hoy y mañana se entremezclan en una Rosario que no se sabe exactamente cómo surgió, pero que sin embargo quiere rendir homenaje a su memoria, sin perder de vista  su futuro.

Esa ciudad en la que muchos nacimos y amamos y a la que otros adoptaron como propia, defendiéndola de las agresiones de aquellos que la acusan de “soberbia” de querer “centralizar el poder” o de “tacaña” por no ceder determinados derechos que le corresponden por historia, por esfuerzo, por lucha constante.

A pesar que Rosario no se construyó por orden o deseo de algún conquistador o colonizador que pasó por aquí y le gustó la zona, son muchos los que mencionan nombres, fechas, en fin, pero casi estamos seguros que surgió en torno a un conglomerado de personas con intereses comunes.

Esas mismas personas que a través del tiempo siguen siendo tildadas de conservadoras en sus hábitos, y que sin embargo fueron capaces de cambiar su paisaje. Una ciudad repleta de creativos que la transformaron en un lugar acomodado para vivir, metropolitana y suburbana,  sin pretensiones pero convirtiéndola en una ejemplo de urbanismo y de convivencia.

Sin embargo no podemos obviar que hay una madre, que quizá estuvo siempre presente,  desde el primer día, desde sus primeras horas, como toda madre, y por eso, aunque muchos lo ignoren, nadie dejar de honrar a la Virgen del Rosario, que según cuenta la leyenda no quiso partir jamás de estas tierras y allí permanece, en su casa de siempre, a metros del río Paraná, que nunca deja de acompañarnos.

Y por eso, para que todos tengan su celebración todos los 7 de octubre se rinde el homenaje a esa Madre, la Virgen, y también el 5 de agosto, una fecha institucional, recuerda cuando a Rosario se la nombró ciudad.

Pero más allá de las fechas, con un espíritu  de permanente perseverancia, Rosario se sigue mostrando luminosa a la luz del sol, mirando las aguas de ese río que no se detienen jamás rumbo a su desembocadura como tampoco se detiene la actividad en esta urbe que tiene lugar para albergar a todos.

Esta Rosario que permanentemente abre sus brazos al viajero, al turista, al inmigrante, a todo el que llegue hasta estas tierras con la intención de trabajar, de progresar, de llevar una vida digna y a la vez poder disfrutar de sus bellezas, de su cultura, de su ciencia, de sus monumentos. (Jackemate.com)

Por Lidia Saita

 

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